Matcha Latte

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Matcha latte vegano

Por fin he conseguido este té japonés del que hace ya algún tiempo tanto se habla, por su sabor, propiedades y aroma. Y es que es un té muy completo con muchísimas propiedades que lo hacen único en su especie de té.

 ¿Por qué? Pues porque en realidad no es el té propiamente dicho, sino sus hojas pulverizadas que al añadirle agua y mezclarlo minuciosamente para que no queden grumos, se convierte en un líquido verde que, la primera vez que lo ves piensas, oh, no sé yo.  Además el olor del té tampoco me decía mucho a mi, personalmente, pues más me parecía que olía a musgo que a otra cosa. 

Os cuento esto por si habéis tenido la misma impresión que yo la primera vez que tuvisteis algún tipo de contacto con este té, para deciros que ¡No os rindáis! Pues si lo condimentamos y lo endulzamos su sabor se convierte en algo así como adictivo.

 Después de mirar unas cuantas recetas para usar con este té, que no se limita únicamente a la bebida sino que se preparan infinidad de platos con el, ya sean dulces o salados, me decidí a comenzar por el principio, es decir, un té matcha en esencia, calentito.  Pensé que aunque fuera me taparía la nariz para tomármelo y que después de eso, intentaría hacer unas galletitas o algo así, para ver si el olor quedaba camuflado de alguna manera. 

Tengo que deciros que yo no soy muy fan de los tés de ningún tipo, no me gustan, soy así de rara. Por las noches suelo tomarme un mate cocido, un té típico argentino y eso es lo único que me tomo con gusto. Los demás,  te negro, manzanilla, aromatizados con frutas, con vainilla, blanco, tila y todas esas cosas….. no me van, aunque a veces me los tomo, porque tampoco es que los odie, pero simplemente no me apasionan.

La grata sorpresa de este té es que al ponerle leche y endulzarlo se convierte en un mundo de sabor y si a eso le añadimos la cantidad de propiedades que aportan a nuestro cuerpo, la sorpresa se multiplica por 100.

El matcha es una variedad de té japonés que a diferencia de otros tipos, se presenta en polvo, pues se muelen sus hojas y se utiliza desde hace muchísimos  años en la ceremonia japonesa del té. Además de antioxidante, es un antinflamatorio natural, ayuda a relajarnos, a concentrarnos y a quemar grasas, al tener la capacidad de aumentar el metabolismo. 

También ayuda a bajar los niveles de colesterol y de azúcar en la sangre, sin elevar los de insulina ni la presión arterial. 

Esta joya japonesa nos aporta muchas otras propiedades con solo una cucharadita en nuestra taza, así que vamos ya a ver como se prepara, es muy muy muy fácil. En menos de 5 minutos estarás disfrutando de un té original, colorido, rico y sobre todo lleno de salud.  

Si te gusta nuestra receta, déjanos un comentario, puntúanos o enséñanos una foto compartiéndola con la etiqueta #verdeoliviavegana para ver que tal te ha salido el plato. 

Te esperamos.

¿Vamos con los ingredientes?

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Matcha Latte

Preparación

10 min

Porciones

2 personas

Ingredientes

Método

1 verde olivia

Pon agua a calentar y retírala antes de que hierva, de otra manera se quemarán los polvos de té y no te saldrá rico.

2 verde olivia

En una jarrita vierte los polvos y el agua y con unas varillas agita bien para que no queden grumos. Si sois de los que le echáis canela a todo, es en este paso cuando podéis añadir una pizca de canela y seguir removiendo. Añadimos también el endulzante que hayamos elegido y mezclamos todo muy bien. En las instrucciones del paquete que compré, recomendaban mezclar con las varillas pero no de forma circular sino en forma de W, para romper así los grumos ya que de la otra manera solo los estaríamos arrastrando y girando pero no los romperíamos. Ahí dejo eso. 

3 verde olivia

Calienta la leche en un cazo (igual que el agua, que no hierva) y mézclala enérgicamente con las varillas hasta que se forme espuma. 

4 verde olivia

Reparte el té con el agua en dos tazas y añade la leche. Ponle un poquito de canela por encima y ya está! Un matcha latte que ni en el Starbucks.

Y ahora a disfrutar de la tranquilidad con este té calentito para fríos días de invierno.

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